Recomendaciones de Ayuda Psicológica para el Cuidado de Personas Mayores frente al Coronavirus

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La situación que vivimos por el COVID-19 puede afectarnos psicológicamente, posible y humanamente habrá momentos en el día en los que experimentemos emociones negativas y disminuir nuestro estado de ánimo.

Y es normal sentir tristeza y ansiedad, tener a veces sensación de vacío, de soledad, de desorientación, o dificultades para concentrarse en otros asuntos, es normal sentir miedo, indefensión e incertidumbre, o preocuparnos persistentemente.

Ante el cambio drástico y repentino de los hábitos y rutinas que teníamos, ante la supresión de nuestra libertad de movimientos y de nuestro espacio, ante la pérdida del contacto social, o de nuestra propia salud y la de nuestros seres más queridos.

En estas circunstancias, las personas mayores, uno de los grupos de población más vulnerables a los efectos de este virus, también pueden tener sentimientos contradictorios, desde la necesidad de afecto, de ayuda o acompañamiento al miedo al contagio y a la muerte, lo que pueden generarles afectación psicológica, emocional y física.

Por ello, consideramos importante exponer también algunos consejos de ayuda psicológica para el cuidado de personas mayores frente al coronavirus, con la finalidad de reducir en la medida de lo posible situaciones de alarma:

  1. Transmitir la realidad a las personas mayores con un mensaje simplificado, claro, poco alarmista y consistente.
  2. Ofrecer alternativas a la persona cuidada frente a la sobreinformación, favoreciendo rutinas que ocupen ese tiempo.
  3. Si les llegase información falsa y alarmista, desmiéntesela. Es importante no minimizar la angustia que hayan podido sentir, pero transmitir de forma clara que el contenido de esa información no es cierto, con un mensaje adaptado a la realidad y comprensivo.
  4. Mantener rutinas, especialmente para las personas con demencia. Ahora que no es posible seguir la rutina habitual conviene planificar qué haremos, cuándo y cómo. Puede ser muy útil tener un horario escrito de comidas, sueño, actividad física, actividades que favorezcan la comunicación con otras personas, etc.)
  5. Utilizar el calendario para consultar cumpleaños, fechas señaladas.
  6. Puede ser útil, tener a mano fotografías, imágenes, objetos, o música que permitan iniciar conversaciones o interacciones agradables. Por ejemplo, si es posible, que a partir de una fotografía cuenten historias o lo que les sugiera la fotografía.
  7. Mantenerle ocupado realizando actividades con significado: Escribir, dibujar, tejer, planear menús, leer, ver fotografías y vídeos familiares, ver una película, series, escuchar música, realizar sopas de letras, sudokus, crucigramas, realizar actividades de relajación, respiración, recibir o dar apoyo espiritual como rezar o leer libros sagrados.
  8. No entrar en conflicto con la persona cuidada, no discutir. Si no se está de acuerdo con algo que no es fundamental, cuando sea posible, cambiar de tema para hablar de algo agradable o diferente.
  9. Aunque sea muy difícil, aparenta calma ante la persona que cuidas. En muchas ocasiones el estado de ánimo de nuestro familiar es un reflejo de nuestro propio nerviosismo o malestar. Si ves que no puedes controlar la angustia, busca un espacio íntimo y desahógate.
  10. Mantenerles en comunicación con su familia usando el teléfono, o a través de videollamadas, acercándoles a las nuevas tecnologías.
  11. Intentar no hablarles ni que nos hablen continuamente del mismo tema, pero si permitirles compartir sus miedos y dudas, pues dadas las circunstancias es normal sentirse así, desahogarse también es necesario.

Es bueno conocer y reconocer los sentimientos y emociones que pueden aparecer en este momento y aprender estrategias que pueden ayudarnos a afrontarlos con menor desgaste emocional.

No podemos cambiar las circunstancias que nos toca atravesar, pero siempre podemos decidir la actitud con la que nos enfrentamos a ellas.

Intentemos no anticipar pensamientos o sentimientos negativos, tener esperanza y pensar en actividades que nos gustaría realizar en el futuro.

Sigamos creyendo en nuestro esfuerzo, en nuestra unión y colaboración, para enfrentarnos y superar este reto colectivo.

Ser realistas y pensar que es una situación pasajera y que aunque nos pueda generar malestar, debemos tener presente, que va a terminar.

Fuente: Colegio Oficial de la Psicología de Madrid