Visión

Según el Libro Blanco de la Dependencia, las numerosas investigaciones realizadas informan que la inmensa mayoría de las personas mayores prefieren permanecer viviendo en su propia casa, a enorme distancia de cualquier otra opción; respetando sus hábitos y costumbres, junto a su entorno familiar y comunitario, junto a sus pertenencias y recuerdos, y en definitiva, junto a todo aquello que define su propia identidad personal.

La experiencia de nuestro trabajo con personas mayores y nuestro propio ejercicio de introspección personal avalan este hecho.

Los cambios de domicilio provocan en nuestros mayores desarraigo y angustia, repercutiendo negativamente en su nivel de dependencia funcional, en su estado físico y anímico, y en el empeoramiento de la desorientación e incertidumbre dentro de los procesos de demenciación, sobre todo, en los casos prematuros de internalización.

 

“No se trata pues de llevar a nuestros mayores a donde están los servicios, sino de llevar los servicios a donde están las personas mayores”, en cumplimiento con el principio de “envejecer en casa” de la Organización Mundial de la Salud.